07 noviembre 2009

... HELADA NOCTURNA

Fuera caen copos de nieve. Los pinos están tan blancos que parecen señoritos saludándote. Por la tarde he hecho un muñeco de nieve que tiene una manzana de nariz porque no quedaban zanahorias en casa. La leña chispea dentro, en la chimenea encendida. Estoy tumbada en el sofá debajo de una mantita mientras veo La casa del Lago en la pantalla del portátil, y lloro y lloro. Siempre fui una llorona para las películas tontas. Pero no tengo a nadie al lado.

No tienes porque tener el sol a tu lado para entrar en calor. Es cierto que todas pensamos que es lo que toca, que tarde o temprano alguien llegará y todo lo que te ha pasado hasta ahora lo olvidarás para vivir una realidad que es la que tenías que haber vivido desde el principio.

A mí me gusta pensar que todo lo que he vivido me ha hecho tal y como soy. Que si hubiese llorado una lágrima menos de las que han resbalado por mis mejillas, no sería quien soy ahora. Que si hubiese sonreído una vez menos de las que lo he hecho, algo cambiaría. Me gusta creer que cuando tienes un día bueno e irradias felicidad, quien te ve se contagia de ello. Me gusta saber que cuando me cruzo con alguien que sonríe abiertamente por la calle, se me pega la sonrisa. Me gusta recordar que cuando veo a alguien con lagrimillas en los ojos pienso, venga, que no hay quien merezca que tu día se nuble así, guapetona. Y me gusta pensar que todas las veces que se han escapado ríos de agua salada de mis ojos, alguien lo ha pensado.

No me gusta saber que da igual lo mucho que sufras por alguien, porque a esa persona le va a dar igual. No me gusta saber que por mucho que quieras que alguien aparezca, no va a suceder porque tú te tortures pensando en ella. Y no me gusta saber que por mucho que lo pasemos mal, un día algo pasa y simplemente ya no estás aquí, ya nadie te puede ver ni llorar ni reír, ya nadie te puede ver ni hablar ni callar, ya nadie puede pensar que perdiste el tiempo o no.

No me gusta darle vueltas al pasado, lo hecho, hecho está y por algo será que ha sucedido así. No me gusta recordar torturándome pensando que si no hubiese sido como soy no estaría aquí. No me gusta pensar que si recuerdas todo lo que ha pasado a lo mejor encuentras un culpable.

Pero hay algo que sí me gusta. Me gustan las flores de un color diferente cada semana en la entrada de mi casa. Me gusta el sol entrando por la ventana en un día helado de invierno. Me gusta la planta que sobrevive en mi salón como si yo lo hiciese posible. Me gustan los desayunos del domingo con croissant y chocolate de risas con mis padres. Me gustan las tardes de paseos por la montaña. Me gusta la gente que deja salir antes de entrar en el metro. Me gusta encontrar a alguien mirándome y que al descubrirlo me sonría. Me gusta sonreírle a la gente desde el otro lado del vagón. Me gusta levantarme un día habiendo dormido relajada. Me gusta saber de lo que hablo. Me gusta hablar con gente que sabe más que yo de lo que hablamos. Me gustan los ojos azules. Me gusta que me llamen para pedirme consejo. Me gusta que la gente se acuerde de mí. Me gusta darle cariño a las personas. Me gusta ser auténtica.

Creo que la vida merece la pena por todo lo que tú brillas, por todo lo que puedes dar y por todo lo que te pueden ofrecer. Porque no necesitas encontrar un sol que te haga entrar en calor. Porque sólo necesitas quitarte todas las capas que no te permiten darte cuenta de que tú eres el mayor solete que hay.

Soy todo lo que viví, y el resto de lo que fui, lo aprendí con el tiempo. Con ganas de estar aquí para más que sobrevivir, sé que soy lo que sueño.

01 noviembre 2009

... FINGIENDO

Sé que hay gente que tiene tanto miedo de sentir, que finge que quiere. Gente que tiene tanto miedo de no volver a tener a nadie a su lado, que finge que quiere. Gente que tiene tanto miedo de despertar solo, que finge que quiere. Gente que tiene tanto miedo a vivir, que finge que quiere.

Finge que quiere pensando que a fuerza de engañar a otra persona, él mismo se acabará creyendo aquello que tanto desea. Finge que le apetece hacer cosas, finge que piensa en ella, finge que quiere sentirla a ella... pero no se puede fingir el amar. No se puede fingir el brillo de los ojos, ni las caricias furtivas en medio de una conversación con amigos, ni la parálisis que recorre el cuerpo cuando sientes el perfume de su pelo.

Prefiero estar sola antes que vivir una mentira empalagosa, estar sola antes que recibir abrazos que nunca conocieron el calor, estar sola antes que encontrarme con citas forzadas, estar sola antes que mentiras incontroladas que suenan bien.

Nadie dijo que querer fuese fácil, pero de hacerlo, mejor hacerlo de corazón.

30 octubre 2009

... DOS SON MULTITUD

En realidad, no tiene nada que ver contigo... pero dos han pasado a ser multitud desde que decidiste dejarme sola. Mi alma es como una planta enraizada a un terreno inerte y soy incapaz de buscar música entre todo este ruido que me rodea. Veo cómo camino en un tiempo paralizado, así como si mi mundo fuese la cinta andadora que va a destiempo de las demás. Sin gusto en los pulmones desde que descubrí que simplemente tu olor no es igual en otra persona. Sintiendo cómo el espacio viene y va, ahora que tú no estás.

Tendré que soñar que puedo volar. Tendré que aprender a escuchar de nuevo. Tendré que abrir la ventana para que la suerte entre por ella y perfume mi almohada. Tendré que dejar que la lluvia me enseñe cómo viene y va. Tendré que pensar que soy alguien sin ti, aunque sea transparente. Tendré que temblar cuando la noche llega, aunque sólo sea por sentirme viva. Tendré que reír de nuevo, aunque sólo sea por dejar que el aire entre y salga de mí.

Quiero ser como las olas, como la luna, como una idea, como un estribillo, como un recuerdo, como un espejismo, como un problema por la noche, como un famoso que nadie conoce... quiero existir, aunque sólo sea alguien a quien todos pueden tener y nadie puede guardar.

Me acostumbré a respirar. Me acostumbré a echarte de menos. Me acostumbré a mirar al cielo y no ver cómo me iluminabas. Me acostumbré a no romperme cada vez que me mirabas. Me acostumbré... y ahora veo que no me ha servido de nada.

Y por mucho que crea que nadie más sabe de lo que hablo... en el fondo me gustaría pensar que hay alguien ahí fuera que no me ve tan distinta. Y por mucho que crea que nadie más lee lo que escribo... supongo que siempre me quedarán mis chicas de Reinosa, mil besillos guapetonas!!

10 octubre 2009

... SIN MALETAS

Cuánto se gritó diciendo nada. Cuánto te cegaste al ver la luz. Cuántos cielos viste recordando mi mirada. Cuántas situaciones viviste por no tenerme a tu lado. Cuántas flores te trajeron las mañanas en mi ausencia. Cuántas noches te acariciaron al perderme. Cuántos sueños imaginaste sin quererme a mí. Cuántos corazones se me rompieron al no tenerte. Cuántos mensajes transparentaron en el sentir de mis ojos. Cuántos lamentos ardieron en el fuego de nuestra pasión.

Pongo una piel sobre otra, al saber que el fracaso me arropa. Pongo agua en mis labios, al saber que se resecan aislados. Pongo historias en mi ser, al saber que te fuiste por lo que nunca fui. Hay caminos que hay que andar descalza, por evitar que la arena te entre en los zapatos. Hay mundos que hay que abrazar desnuda, por evitar que las migas se te cuelen en la camisa. Hay océanos que hay que navegar desarreglada, por evitar que el viento estropee aquello que tanto te costó.

Tú no eres el camino, si no los pasos. Tú no eres la pisada, si no la fuerza con la que se hizo. Tú no eres la brisa, si no la energía que mueve el aire.

Si catorce vidas son dos gatos, aún queda mucho por vivir.

30 septiembre 2009

... LA BASE

Todo vuelve. Todos volvemos. Es bueno saber que tarde o temprano, de vez en cuando, cada cuando una vez, volvemos a ser quienes éramos.

Una buena amiga me dijo, entre papeles y líneas rotas, que hay gente buena y mala. Que puedes hacer cosas mejor o peor, pero que la base siempre está ahí. Hay buenas personas que pueden meter mucho la pata y hay mala gente que puede aparentar tener un gran corazón. Tarde o temprano, todos se muestran tal y como son. Todos se encuentran con el tipo de persona que no pueden evitar ser. Supongo que todos tenemos que aprender a perdonar a las personas que cometieron errores, aunque sólo sea porque en algún momento ellos nos los tendrán que perdonar a nosotros.


Detente, mira a tu alrededor. ¿Eres capaz de reconocer todo lo que ha cambiado? No importa desde cuando. Puede ser ayer, la semana pasada, hace un mes o un año. Puede ser desde que dejaste de ser pequeña o desde que perdiste la inocencia. Soy de las que piensan que los cambios son buenos. Nunca demasiados, nunca innecesarios, nunca erróneos, pero siempre presentes. Puedes quererlos reconocer o no, puedes hacerles un hueco a tu lado en el sofá o dejarlos durmiendo en la caseta del perro... pero aunque tú les des la espalda, ellos no te la darán a ti.

Enfréntate a ellos. Asúmelos. Nada puede ser tan malo que no te haga crecer como persona. Nada puede haber que, enfocándolo adecuadamente, no te permita sonreír a carcajadas.
A cada paso que das, marcas un nuevo camino. A cada caricia, un nuevo sentimiento. A cada latido, una nueva oportunidad de vivir. ¿Sería inteligente ir hacia adelante haciendo daño a los demás y a ti mismo? Si has cometido un error, pide perdón. Si has mentido, di la verdad. Si alguien necesita hablar, escúchale. Porque todos nos merecemos ser buenas personas, aunque no seamos perros de raza.

27 septiembre 2009

... GRACIAS

En realidad nadie está solo. Todos nos rodeamos de gente, de trabajo, de ciudades, de cosas, de momentos. Todos elegimos personas para ir colocando en nuestra vida. Elegimos situaciones que guardarnos entre nuestras sábanas. Elegimos llorar de tristeza o llorar de alegría. Elegimos llamar o esperar una llamada que nunca llega. Elegimos vivir en el pasado o hacernos recordar. Elegimos saber quienes somos o perdernos entre las manipulaciones de la gente.

Puedes elegir hundirte, y puede que tiren tanto de ti que sólo puedas levantarte y reír. Puedes elegir quedarte sola, y puede que te den tantos mimos que sólo puedas recibirlos y dar las gracias. Puedes elegir no llamar nunca, y puede que te llamen tanto que sólo puedas salir y pasártelo bien. Puede que tú creas que no es tu tiempo, y puede que los que están a tu alrededor se empeñen tanto en que eso no es cierto que sólo puedas pisar la calle para estar agradecida.

Sé que no lo haces por mí. Sé que sólo lo haces por ti. Sé que por querer tu felicidad, has conseguido la mía. Sé que eres de los que las palabras no le sirven como demostración. Sé que puedo decirte lo muy agradecida que te estoy, y creerás que no te lo digo en serio. Sé que crees que sólo eres tú, pero mis ojos también piensan por ti. Sé que crees que no lo hago, pero se me va la mirada recordando tu sonrisa. Sé que crees que no quiero lo tengo, pero simplemente no sé cómo dar gracias de todo lo que me pasa. Sé que crees... pero no es cierto.

26 septiembre 2009

... EL POR QUÉ

Porque lo que más vale del mundo no se compra con dinero. Porque sé que el mundo es un regalo al que estamos invitados. Porque me jugaré todo lo que tengo en un cupón de sentimientos, sólo porque sueño cuando estoy a tu lado. Porque soy lo que tengo y tengo más de lo que nunca podía haber pedido. Porque sé que me puedo permitir soñar y sonreír a la vez. Porque duermo con los ojos abiertos para poder buscarte en la noche y encontrarte en este sueño que vivo despierta. Porque daré ochenta vueltas al mundo si tú me miras a los ojos. Porque tu cuerpo es la fuente de mis anhelos. Porque eres el veneno que me mantiene con vida al acabárseme el aliento. Porque advertirte de que traigo desnudos el alma y el cuerpo, no hará más que conseguir una pirámide de tus abrazos. Porque los momentos a tu lado valen eternamente más que en tu ausencia.

Pero no sonreí al verte.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...

19 septiembre 2009

... QUIEN ME ENTIENDA, QUE ME COMPRE

No te entiendes ni tú. Ni tú, ni tu mejor amiga, ni tus padres, ni tu perro. En realidad ellos creen que sí, pero tú no te has dignado nunca a decirles todas las tonterías que puedes llegar a pensar al día. Te ves sola, con el sol acariciando el vello de tus brazos y sola, con el viento susurrándote al oído y sola, con el murmullo arañando tu cuerpo y sola, con el futuro tocando en tu puerta y sola.

Te gustaría dejar de soñar, que tus noches no fuesen más que un cerrar y abrir de ojos. Te gustaría dejar de pensar, que tus días no fuesen más que un salir y entrar de casa. Te gustaría dejar de sentir, que tus agonías no fuesen más que el respirar y expirar de tu aliento.

Quieres huir a un lugar que siempre has anhelado que existiera y al que no estás muy segura que nunca puedas llegar. Quieres huir a una pequeña cueva donde lo que pienses, digas o sientas no importe y así, casi ni exista. Quieres irte sin moverte de tu sitio. Quieres morir sin dejar de respirar. Quieres volverte invisible sin necesidad de una pócima. Quieres quedarte quieta y que cuando te vuelvas a mover nada haya existido. Quieres olvidar y olvidarte de ti misma por un instante, un minuto, una hora, un día. Quieres gritar y gritarte, por ver si así vuelves a reaccionar. Quieres llorarte. Quieres odiarte. Quieres mentirte. Quieres engañarte. Quieres serte infiel. Quieres hacerte todo lo que otros te han hecho antes, y a lo mejor entonces empiezas a pensar en ti sin que nadie más te importe. Quieres despertar de esta eternidad, pero ni siquiera sabes cuando te quedaste tan perdida como para olvidar el sentir del tiempo.

13 septiembre 2009

... TU MOMENTO

Puede que hayas encontrado al amor de tu vida en la esquina oscura de algún bar, o en el pasillo interminable de un concurrido museo, o en el césped lejano de algún conocido parque, o en la cancha vacía de una vieja instalación de baloncesto, o en el irreconocible parquímetro de la vértebra automovilística de una gran capital.

Puede que lo hayas compartido todo con él, o que nunca te hayas atrevido a mediarle palabra, o que tras tus sonrisas tu deseo de besarlo siempre cayese en el mundo de los sueños irrealizables, o que tú misma te encargases de alejarlo para evitar poder volver a amar.

Puede que estés helada de saber que no quieres volver a sentir, de reconocer que enternecerte y arriesgarte a que otro combate te hiera, no es tu baza a jugar. Puede que prefieras no volver a recordar lo que es sentirse en fusión con una persona, por riesgo de que la combinación te estallase otra vez en las manos. Puede que aunque un día sepas la dirección de tu otra mitad, simplemente no te atrevas a dirigirte hacia él. Puede que necesites que sea él quien te asegure que todo saldrá bien. Puede que sientas que ya vale de ser tú la que siempre cree en situaciones imposibles. Puede que creas sólo en el amor que no llega a materializarse, en ese que no se toca y por no hacerlo parece que duele menos, en ese que ilumina tu mirada pero no paraliza tu corazón, en ese que te roba una sonrisa pero no te hace sentir como en casa.

Puede que hayas perdido la fe en la fortuna, el riesgo y el destino. Puede que pienses que el amor no es más que un rumor del que se oye hablar y que sólo algunos pocos son los que tienen la dicha de sentirse acariciados por sus sensaciones. Puede que no estés segura de qué se supone que hay que buscar si los sentimientos ya no son puros, ni honestos, ni perpetuos.

Puede que sólo sepas que este no es tu momento... o que simplemente tu momento ya hace tiempo que pasó.

10 septiembre 2009

... PLASMA CENTRÍFUGO

Te rodea un enorme espacio, aire grisáceo con partículas de diferentes tamaños, aire en el que puedes extender tus brazos y notar las ondas del sonido de las obras. Notas el sol tatuando el polvo en tu cuerpo, notas los labios alicaídos perpetuándose en los rostros de la muchedumbre, notas el ritmo prolongándose en el espacio... y todo ese espacio se vuelve plasma, una burbuja amorfa en la que tu mismo cuerpo se licúa y pierde sus límites.

Tu mente ya no reconoce su entorno, porque hace tiempo que el cambio comenzó a acelerarse tanto que no se recuerda sistema de referencia al que volver. Para qué andar descalza sin rumbo, pudiendo alzar las velas del mundo. Para qué rebajar la condena si así sólo te ahogan las penas. Para qué echar perfume que encubra tu vida si así sólo consigues que te escueza la herida. Para qué continuar viviendo deprisa buscando la suerte en el polvillo que pisas. Para qué fusilar el olvido si así te vuelves a poner a tiro. Para qué una tregua de abrazos si así sólo consigues matarte a balazos de soledad. Para qué emborracharte de olvido si te puedes beber lo vivido. Para qué deformar lo que eres si tu mente se expande sin trenes.

Para qué, para nada te sirve una vida varada.

... CONSTELACIONES

Todos nos sentimos solos. Todos pensamos en que nuestro sino será el anclarnos a quien nos sepa llevar a buen puerto los días de tormenta. Todos deseamos encontrar esa boya que no se hunda ni en las peores tempestades. Porque todos hemos sentido cómo nos hundimos; cómo al alzar nuestra mano, ésta sólo se encuentra con la helada brisa nocturna; cómo al mirar al horizonte, simplemente las estrellas ya no están; cómo al arrimarnos a una estufa amiga, el carbón ya no hace por avivar el fuego.

Vuelves. Te reencuentras. Esperas una mano cálida que te anime junto con una sonrisa. Esperas brillo en los ojos que antes te deslumbraban al mirarlos. Esperas un regazo en el que poder sentarte y sentirte como en casa. Esperas tanto, que te olvidas de que también hay quien se espera gestos de ti. Y cuando has posado los pies sobre el asfalto, cuando has sentido el fuego del desarrollo gris, cuando te has derretido frente a las corrientes de contaminación... ves la luz de la estrella polar en el cielo, sientes la frescura de las fresas entre tus labios y notas el hilillo de agua que recorre tu vientre desde el hielo posado en tu ombligo.

Porque la frescura que tú buscas no está en un lugar, sino en las diferentes constelaciones con las que cada día te relacionas. Porque son las estrellas que te rodean las encargadas de proyectar la luz con la que tú brillarás esta noche. Porque vives de su energía igual que ellas se alimentan de ti. Porque en tu galaxia, puede que seas la que menos brillas por ti misma, pero es la luz de todos los que te rodean la que te hace ser más intensa.

Aunque ya no te esperes nada de nadie, sorprendentemente, sigue habiendo personas que te hacen olvidar que las nubes en madrid siempre tapan las estrellas.

09 septiembre 2009

... SOMBRAS VERDES

Personas en la sombra; gente que te sigue con distancia y prudencia; entes que te hablan y te recuerdan que por mucho que te empeñes en pensar que estás sola, estás rodeada de gente que te envía calor. Al final te ves como un gran menir alrededor del cual la maleza se hace más frondosa, vegetación que aumenta tu grado de humedad y de sombra.

Miguitas de pan que has ido dejando sin pensar en que quizás alguien al recogerlas pudiese llegar a ti. Semillas que se te han caído más sin querer que queriendo, pero que han fructiferado con el tiempo. Cuando creías que tu huerto estaba muerto, cuando pensabas que no había tierra más inerte, te tropiezas con una pequeña planta.

Plantas que floreden y llenan tu jardín de colorido. Porque sólo los verdes tallos no nos sirven para más que para esperar a ver qué te dan, o para admirarlos. Verde es el tiempo que me he pasado en un mundo paralelo anhelando lo que en realidad nunca volveré a desear. Verde son las horas que a tu lado pasaba y se me antojaban en un espejismo de perfección. Verde es la infancia que me pasé pidiéndole al cielo que llegases a mi vida. Verde era yo mientras creía que no podía ser de otro color que no fuera el que tú me dabas.

Morado, magenta, naranja, azul, amarillo... todo es lo que puedo ser desde que me di cuenta que tu tinte era sintético y el mundo es pura naturalidad.

Y aunque la esperanza se vuelva melancolía, esta entrada se la dedico a Carmen Marín, que es una de las ramitas que se empeñó en crecer en mi inerte huerto y floreció.

05 julio 2009

... LA CONSEJERA

Muchas veces, ves tu vida pasar en el tiempo de otras personas. Ves cómo sufren, cómo cometen los mismos errores que tú cometiste, cómo se pierden en la inmensidad de un mar de dudas. Muchas veces, a tu pesar, ves cómo la gente llora lágrimas a las que tú dijiste adiós hace tiempo. Muchas veces, con la melodía de cada una de esas lágrimas recuerdas cada uno de los estruendos con los que tu corazón se iba rompiendo. Muchas veces, y muy seguidas, vuelves en un instante a ser el ánima perdida que en un pasado no tan lejano no podías echar de tu vida.

Y entonces, llaman a tu puerta. Saben que estás en otro mundo porque tu mirada no seguía las motas de polvo de este planeta, sino de las de una galaxia que ahora no les es tan lejana. No te preguntan por el nombre de tu lugar de escondite... no les interesa. No te preguntan cómo llegaste a él... no lo quieren saber. No te preguntan cuánto tiempo te encerrarse en aquel universo... no quieren desanimarse más.

Lo único que quieren es saber cómo encontraste la salida. Y tú, dejas de mirar por la ventana de los recuerdos y los miras a los ojos... y ves cómo se llama su nuevo planeta, ves cómo llegaron y sientes cómo el tiempo que se pasarán en él se les hará eterno... ves lo que no pediste admirar y sufres por lo que no querías conocer.

Tu voz enmudece cuando tu boca se abre, tu mirada se nubla al enfocar la imagen del presente y tus piernas se tambalean al querer levantarse sobre la tierra. Porque aunque en mis ojos encuentres los de una persona afable, aunque en mis manos descubras el apoyo que te refuerza, aunque en mis palabras percibas los susurros de soplos de aire fresco... yo, amigo mío, perdí la respuesta a tus preguntas en aquel lugar en el que me escondí durante un tiempo, y aunque quisiera volver para recogerlas de dónde las dejé olvidadas... en el fondo sólo espero que una ola de alegría convirtiese mis posibles consejos en palabras mojadas hace ya mucho tiempo.

Porque la tranquilidad es el sentimiento que queda cuando el mar acaricia la orilla y el que precede a la frescura del choque contra las rocas.

22 junio 2009

... EL TEMPO

A veces me pregunto, qué parte de tu vida perdiste cuando te alejaste de mí, qué dejaste de tener y qué nunca llegaste a obtener... me asombro ante la tontería de que cada gesto que hacemos, cada lugar al que vamos, cada persona que conocemos... todo nos marca, todo nos cambia, todo nos hace...

Tontería de pensar cosas que nunca sucederán, tontería de creer que en otro lugar las cosas hubiesen sido diferentes, tontería al fin y al cabo... tontería es darse cuenta de que si ahora siguieses atada al pasado no estarías conociendo a nuevas personas. Tontería es darse cuenta de que ahora él es feliz porque en su día te echó de su vida. Y tontería es alegrarse... porque al final, es importante saber que la gente que pasó por tu vida está bien... y en parte es gracias a ti, aunque sólo les hayas ayudado a sentirse libres. Tontería, al final, es todo lo que digo, porque nada es más importante que lo que me callo.

Asientes ante afirmaciones infundadas... porque parecen verdades absolutas... y seguramente deberían serlo... pero a nadie le importa si no es así... sólo a ti... que te duele por dentro. Asientes ante la gente que dice que le importas... pero en tu interior desconfías.

Acércate a las personas que te aprecian de verdad y huye de las que sólo dicen aquellas frases que mejor suenan... acércate a los que no te fallan y huye de los que dicen que nunca te han faltado... acércate a los que te sonríen y huye de los que dicen que nunca pierden las sonrisa... acércate a los que te tienden la mano y huye de los que dicen que puedes coger su brazo... acércate a los que dudan de las cosas porque saben que nada es verdad y huye de los que dicen saber...

Acércate a los que quieres y seguro que no tendrás que decirles lo que sientes. Porque la existencia es triste en la grandeza de su soledad individual, deja a los que te rodean sentirse queridos aunque sólo sea por unos minutos al día, qué te cuesta...

09 junio 2009

... HUMO

Notas como las cosas cambian, como en tu interior, poco a poco, la herida se cierra, y la sangre reseca se va y deja que asome la cicatriz. Notas como al querer amar, ya no amas a una persona que creías cercana, sino a un recuerdo, que cada día recuerdas menos. Puede que recuerdes su helado preferido, puede que recuerdes su color, puede que recuerdes el color de sus ojos... pero ya no recuerdas como te tocaba, ni como te hablaba, ya no recuerdas cómo te sentías cuando te necesitaba. Los recuerdos se te van. El tiempo te roba todo lo que tenías de él y sabes que nada te lo devolverá. Y no sientes miedo. Porque se te va, pero ya tienes un mundo en el que puedes estar sin él.

Sabes que un día te despertarás y no recordarás quién te regaló ese jarrón, ni con quién fuiste a Japón. Sabes que un día, yendo en el autobús simplemente te darás cuenta de que ya no necesitas llamar a nadie para contarle como fue tu día. Y sabes que ese momento ha llegado ya.

Es tiempo de asumir la evidencia y de dejar que los fantasmas se vayan, porque te puedes intentar convencer de que lo quieres... pero lo único que quieres es querer. Y quizás no estaría mal que te quisieses un poco más a ti misma y menos a él, él que se ha convertido en aire y ya no es nada, ni para ti ni para los tuyos. Él que tantos ratos te ha dado para hablar de lo que sentías, él que tantas miradas llenas de añoranza ha reproducido en tus ojos, él que tantas lágrimas llenas de abandono ha hecho brotar por tus mejillas, él que ya no es nada tangible ni nada de lo que se pueda hablar. Él que sólo es ya una tímida sonrisa en tu boca cuando escuchas su nombre. Él sólo es esa nube que abrazabas y que se ha ido esfumando de entre tus manos y tu pecho.

Él sólo es humo... de ojos azules en verano y miel en invierno... pero sólo humo al fin y al cabo.

05 junio 2009

... OLER EL RUIDO

Estás aquí, justo en el punto de inflexión, donde todo acaba y no se sabe si algo empieza. Estás aquí, sin estar muy segura de a dónde debes mirar, de hacia dónde debes dar el primer paso... ni siquiera estás segura de que dar el primer paso sea algo importante... ni siquiera estás segura de que si simplemente te dejases llevar a la deriba no fueses a llegar a buen puerto.

Te has dado cuenta, de que de tanto mirar hacia atrás, el horizonte está tan lejano que ya no puedes ver nada; de que de tanto mirar al cielo para rezar, las nubes han tapado el sol; de que de tanto humedecer tus mejillas con las lágrimas que se te escapaban, te has secado; y que de tanto oler el ruido del viento que pasa a tu alrededor, te has quedado sin olfato.

Hoy estás aquí, dándote cuenta de que no puedes volver atrás, porque el pasado huyó de ti hace demasiado, y empezando a ser consciente que la inmensidad hacia la que tantas veces has cerrado los ojos, ahora te acaricia la nariz.

Decide ahora, porque no tienes otro tiempo para hacerlo. Decide no decidir nada, porque nada hay que te obligue a hacerlo. Refúgiate en ti mientras puedas, porque tú eres la única que alguna vez te tuviste algún aprecio. Deja de mirar hacia esa lámpara desenchufada, porque no tendrás la suerte de que te ilumine.

Aprende a hacer las cosas bien sola, porque sola es como te tienes que convencer de que tienes que estar.